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Qué ver en Omán: una ruta básica entre oasis, fortalezas centenarias y playas paradisíacas
Qué ver en Omán: una ruta básica entre oasis, fortalezas centenarias y playas paradisíacas
UN LUGAR MÁGICO

Qué ver en Omán: una ruta básica entre oasis, fortalezas centenarias y playas paradisíacas

Descubre todo lo que hay que ver en Omán con la guía básica de los principales atractivos turísticos de este fascinante paraíso de la península de Arabia.

Jorge del Caz Martín

Uno de los destinos que más de moda se ha puesto entre los turistas en Oriente Próximo es el Sultanato de Omán, un país en el que los contrastes están a la orden del día. Su moderna y avanzada capital, Mascate, rivaliza con las ciudades del sur, que mantienen su ambiente tradicional, y el paisaje que forman sus playas paradisíacas que atraen a los habitantes de la península de Arabia nada tienen que ver con el paraje desértico del interior. Habiéndose configurado como un oasis de tranquilidad en una de las regiones más convulsas del planeta por los efectos del terrorismo yihadista, Omán es un destino turístico muy seguro. Descubre a continuación todo lo necesario para preparar tu viaje a este magnífico país, una experiencia que querrás repetir porque caerás rendido a sus encantos.

Omán tiene un increíble paisaje entre desiertos y oasisOmán tiene un increíble paisaje entre desiertos y oasis

Información de viaje para Omán

La primera pregunta que se hacen los turistas interesados en visitar Omán es cuándo viajar al país, ya que no tienen del todo claro cuál es la mejor época para planificar una escapada a este rincón de Arabia por la lejanía que presenta y lo poco conocido que es todavía. La respuesta se encuentra entre los meses de octubre y marzo, que es cuando menos calor hace y el momento idóneo para sacarle el máximo partido, con una temperatura media que ronda los 30ºC.

Por otra parte, también hay que saber que para viajar hay que sacar un visado para 30 días y una sola entrada, tramitándose a través de la web de la Real Policía de Omán o a la llegada en el aeropuerto, que la moneda oficial es el rial omaní (OMR), siendo recomendable llevar cambio o hacerlo allí en los zocos y restaurantes, y finalmente viajar con la Tarjeta Internacional de Vacunación en la que conste que se está vacunado contra la fiebre amarilla, un requerimiento que hay que demostrar.

Es necesario que estés vacunado de la fiebre amarillaEs necesario que estés vacunado de la fiebre amarilla

Aunque la tradición musulmana corre por las venas de toda la geografía de Omán, la tolerancia respecto a otras costumbres está asegurada, una actitud que sus países vecinos no comparten y que le ha llevado a ganarse el título de "Suiza del desierto". A esto se suma la hospitalidad que caracteriza a la abierta sociedad omaní, lo que hace de este país el destino perfecto para conocer la cultura de Oriente Medio.

Mascate

El viaje por Omán empieza obligatoriamente por Mascate, la capital y principal entrada de viajeros al encontrarse en ella el aeropuerto más importante del país. Se encuentra situada entre el mar y las montañas, y la estancia en ella para visitarla al completo puede ser de uno o dos días, como máximo. Lo más interesante es recorrer las callejuelas de la Ciudad Vieja o Mutrah, cuyo aspecto decante al tiempo que cuidado al detalle inspira un sentimiento romántico que gusta a muchos viajeros que buscan la autenticidad. Uno de los rincones clave del paseo es el zoco o souqh, uno de los más antiguos de toda Arabia y que se puede ver en funcionamiento cuando el sol baja y se puede salir de casa para hacer las compras pertinentes, encontrándose con la mezcla de aromas y colores y los numerosos objetos por los que locales y turistas regatean.

Mascate es la patipal y principal entrada de viajerosMascate es la patipal y principal entrada de viajeros

La Gran Mezquita del Sultán Qaboos es otro de los atractivos turísticos de obligado paso cuando se visita Mascate, ya que, además, es la única en todo el país a la que se permite el acceso de los no practicantes del Islam. Se trata de un lujoso centro religioso construido en 2001 en mármol de carraca y arenisca cuyo interior alberga alfombras persas o lámparas de Swarowski. Esta misma ostentación se aprecia en otros edificios omaníes, como en el Teatro de la Ópera o el Palacio Al Alam, residencia del sultán que está protegida por los fuertes Mirani y Jalail que construyeron los portugueses en el siglo XVI. Otra de las actividades que hay que hacer es un crucero por la Corniche, la zona marítima de Mascate en la que observar yates de lujo y hermosas postales como la de la mezquita de azulejos azules que asoma entre casas blancas.

Región de Batinah

Aunque Omán es un país que ha ido creciendo y evolucionando a lo largo de la historia en medio del desierto, zonas fértiles como Batinah han ayudado al progreso de muchos de sus habitantes. Se trata de la región más poblada del sultanato y se extiende desde la capital hasta Emiratos Árabes Unidos, estando protegida por las montañas de Al Hajar. En esta zona se pueden encontrar desde coquetos pueblos pesqueros como Barka hasta ciudades de largas historia como Nakhal, donde se puede visitar una hermosa fortaleza del siglo XVI enmarcada en un paisaje de ensueño con palmeras y montañas que recuerdan a lo cuentos de Las mil y una noches.

Batinah es la región más poblada del sultanatoBatinah es la región más poblada del sultanato

Para continuar descubriendo la historia pasada de Omán a través de sus castillos, muchos turistas se acercan hasta Rustaq, una ciudad muy cercana a Nakhal y que en el siglo XVII ejerció de capital del sultanato. Se trata de una urbe llana en la que se entremezclan las casas bajas con las numerosas palmeras, destacando de ella también la visita a su castillo del siglo XIII, desde cuyo torreón se observa una hermosa panorámica de todo el valle, montañas y oasis circundantes. Otro de los lugares por los que también hay que pasar es Wadi Shab, a dos horas de la capital, un conjunto de piscinas naturales situadas en mitad de un cañón rocoso.

Nizwa

Más de doce siglos de historia carga a sus espaldas Nizwa, un oasis en medio de las montañas situada a hora y media de distancia de Muscate pero que es una buena opción para establecerse como centro de operaciones para conocer los alrededores. Se trata de uno de los puntos más visitados de Omán que en 2015 fue elegida como Capital de la Cultura Islámica, destacando de esta ciudad su importante fuerte, el más grande y antiguo de todo país y desde cuya alta torre de 30 metros se observa una fantástica vista de las palmeras dactileras que rodean Nizwa. Cerca de la ciudad se puede visitar Jebel Akhdar, otro de los rincones fértiles de Omán en el que la principal vegetación se basa en árboles frutales, destacando el pueblo de Misfat Al Abriyeen, que despunta en mitad de las montañas y cuyas casas de barro contrastan con el verdor del ambiente.

La torre de Nizwa mide 30 metrosLa torre de Nizwa mide 30 metros

Desierto de Wahiba

Todo el que viaja a Arabia tiene que reservar tiempo para visitar el desierto, una experiencia que promete ser siempre inolvidable. En el caso de Omán, se trata del Wahiba, un rincón lleno de leyendas en el que muchos turistas llegan incluso a acampar gracias a las empresas que ofrecen estos servicios para que la inmersión sea todavía más especial. Algunos de los turistas que han podido visitarlo creen que han caminado por las dunas más altas del planeta, haciendo uso de los traslados en dromedario para poder contemplarlas en todo su apogeo.

Además de arena, que muchos otros surcan en 4x4, también hay que reservar tiempo para disfrutar de la calma y el sosiego que ofrecen alguno de los oasis, destacando Wadi Bani Khalid, un lago en mitad de las desérticas montañas en donde crece una colonia de palmeras para dar sombra a quienes se acercan a refrescarse en estas aguas. Ras Al Jinz es otro de los rincones cercanos al desierto que hay que visitar, el punto de desove de tortugas verdes que están en peligro de extinción. También se puede acabar la ruta por Wahiba en la paradisíaca playa de Al-Sharqiyah, donde sentarse frente a la orilla para contemplar la grandeza del mar Arábigo, dejándose llevar pro el aroma salado, otro de los muchos que se sienten en este magnífico país que es Omán.

Musandam

Al norte del país, en plena frontera con Emiratos Árabes Unidos, se encuentra Musandam. Aunque es una zona muy alejada de la región plenamente turística, muchos turistas deciden pasar por aquí para poder contemplar los llamados fiordos de Omán. Es de sentido común que en esta zona del planeta no hay herencia glaciar para haberse generado este tipo de formaciones, pero recibe este nombre por la abrupta costa que presenta la zona por la cercanía del mar. Numerosas embarcaciones que hacen las veces de pequeños cruceros recorren todos sus rincones, fotografiando impresionantes estampas, sobre todo a la hora del ocaso.

Musadam se encuentra en el norte de OmánMusadam se encuentra en el norte de Omán

Salalah

Al sur del país se encuentra Salalah, nada que ver con el norte y zona centro. Aquí se encuentra un sorprendente bosque tropical que se alimenta de las lluvias monzónicas de los meses de julio a septiembre, cuando el árido desierto se convierte prácticamente de la noche a la mañana en un vergel fértil de tonos verde esmeralda, una experiencia que muchos turistas acuden a ver en primera persona por el fuerte contraste que supone y el fenómeno tan inusual que aquí sucede, como si fuera auténtica magia. Junto con este tímido jardín que aparece y se esconde cada año, hay que visitar la ciudad de Salalah, donde hay ausencia de modernidad y sus calles continúa siendo de piedra y polvo. Sin embargo, quien pasa por aquí no deja de visita el zoco, donde se puede adquirir incienso, o su inmensa playa de arena fina y blanca.

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