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Conoce la historia y los secretos que se esconden en el interior del Teatro Real de Madrid
Conoce la historia y los secretos que se esconden en el interior del Teatro Real de Madrid
VILLA Y CORTE

Conoce la historia y los secretos que se esconden en el interior del Teatro Real de Madrid

Muchos turistas dudan si el Teatro Real de Madrid se puede visitar, siendo pocos los que se atreven a conocer el interior de uno de los edificios más fascinantes del corazón de la capital.

Jorge del Caz Martín

Pasear por el Madrid de los Borbones es una experiencia que hay que vivir siempre que se visita la capital de España. Junto con el Palacio Real y la Catedral de Santa María la Real de la Almudena, el tercer edificio que forma parte de este maravilloso rincón de la ciudad es el Teatro Real. Después de haberse ganado un hueco especial y merecido entre el resto de recintos de ópera del continente europeo, actualmente es también uno de los atractivos turísticos de Madrid, ya que cuenta con diferentes visitas guiadas a través de las cuales los turistas descubren todos sus secretos recorriendo su esqueleto interior. Mandado ser construido por el Rey Fernando VII a principios del siglo XIX, es fiel reflejo de la historia reciente madrileña, especialmente de la de corte aristocrático y burgués, ya que durante muchos años fue un rincón reservado a las clases más pudientes y adineradas, aunque hoy en día es un un espacio abierto para todos.

Del Teatro de los Caños del Peral al Teatro Real

La historia del Teatro Real de Madrid se remonta a 1818, cuando, bajo el reinado de Fernando VII, se decide ejecutar una remodelación completa de la Plaza de Oriente. En ella se encontraba situado el Teatro de los Caños del Peral, cuyo origen radica en un corral de comedias del siglo XVIII construido por el primer Borbón que reinó en España, Felipe V. Sin embargo, el mal estado que presentaba el complejo 100 años más tarde obligó a su demolición, levantándose en el solar que dejó el actual Teatro Real. Con esta decisión, el monarca quiso ponerse a la altura del resto de capitales europeas, que ya contaban con una gran ópera en la que se representaban las obras más aclamadas del momento y que servía de punto de encuentro cultural y de entretenimiento para la realeza y la aristocracia. Su fundador nunca vio terminado el proyecto, ya que el Teatro Real fue inaugurado por la Reina Isabel II, cuya estatua preside la plaza que lleva su nombre, en donde se encuentra el acceso este del edificio y uno de los más fotografiados junto con el de la fachada principal. Una curiosidad histórica que muy pocos conocen es que, unos años antes de su apertura, concretamente en 1841, el teatro sirvió de sede parlamentaria a los diputados.

El Teatro Real de Madrid fue un excelente escaparate vocalEl Teatro Real de Madrid fue un excelente escaparate vocal

Tras muchos años de éxito que constituyen su época dorada, el hundimiento de uno de sus elementos arquitectónicos en octubre de 1925 provocó su cierre, ya que era necesaria su reconstrucción. Sin embargo, la Guerra Civil no solo provocó que se ralentizasen los trabajos de restauración, sino que se agravaron, ya que un polvorín estalló dentro del propio edificio y lo destrozó todavía más. No obstante, algunas mejoras hicieron posible que su estructura fuera utilizada como Real Conservatorio Superior de Música y Escuela de Arte Dramático desde 1966, celebrándose tres años más tarde en él el Festival de la Canción de Eurovisión 1969 tras la victoria de Massiel con su La, la, la.

El que estuvo destinado a ser uno de los grandes teatros de Europa parecía que había borrado para siempre su huella e historia al convertirse en una mera sala de conciertos, aunque todo cambió en 1991, cuando comenzaron los profundos trabajos de rehabilitación que culminaron siete años después e hicieron posible que el Teatro Real recuperase el esplendor y la vida que tuvo durante la época de Isabel II. Además, las obras permitieron incorporar tecnología y avances al escenario, convirtiéndolo en uno de los espacios teatrales más punteros de todo el continente europeo y cuya acústica es inigualable. Desde su reapertura en 1997, el Teatro Real ha servido de marco de estreno mundial de más de diez óperas y en él se dan cita los más aclamados artistas, incluidos también los de otros registros musicales que también quieren contar con este privilegiado rincón para sus giras de conciertos.

Paseando por el interior del Teatro Real

El estilo neoclásico corre por las venas arquitectónicas del Teatro Real, cuya estructura concuerda a la perfección con el ambiente regio de los alrededores, especialmente con el cercano Palacio Real, cuya Puerta del Príncipe queda enfrentada con la fachada principal de El Real. Un total de 65.000 metros cuadrados y capacidad para 1.746 personas son las cifras que sirven para medir la magnitud del interior del teatro, por el que se pasean actores, productores, visitantes, guías turísticos y aficionados de las artes y la escena.

El Salón Falla es todo un regalo para nuestra vista | Foto: teatro-real.comEl Salón Falla es todo un regalo para nuestra vista | Foto: teatro-real.com

El primero de los espacios con el que se encuentran los turistas es el vestíbulo, conocido como Sala Foyer, perdiéndose sus miradas entre las portentosas columnas que le aportan la forma ovalada que le caracteriza. Desde allí parten hacia el Palco Real, el lugar reservado para los Reyes de España cuando acuden al teatro para disfrutar de alguna obra, lo cual ocurre generalmente en los grandes estrenos o la apertura de la temporada. Además, es el elemento principal de la sala principal en la que se sitúa el patio de butacas y el resto de palcos, contando gracias a las últimas restauraciones con la misma estructura y distribución que tenía en 1850, cuando fue inaugurado. Este espacio está iluminado por una hermosa lámpara de cristal de roca y bronce que llega a alcanzar los 2.400 kilos.

Una vez contemplado el maravilloso patio de butacas, los visitantes se dirigen hacia la segunda planta del edificio, donde se encuentran los elegantes y lujosos salones. El primero es el de Falla, situado justo encima de la entrada principal del teatro y, por tanto, la mejor ventana a la que asomarse para contemplar los jardines de la Plaza de Oriente y el Palacio Real. El Salón de Carlos III se caracteriza por la amplitud que le aportan los espejos que cuelgan de sus paredes, el de Vergara por los cuadros cedidos por el Museo Nacional del Prado, el de Arrieta por estar iluminado por la antigua lámpara del Palco Real y por sus ricos tapices, y el Salón de Felipe V por la colección de pinturas en la que se representan a los reyes que han escrito la historia de El Real. Cerrado al público está el Salón de Isabel II, en el que se pueden celebrar cenas privadas, destacando también que los anteriores espacios también pueden ser alquilados para la celebración de eventos o reuniones.

Los intensos colores y la belleza de la Rotonda te encantarán | Foto: teatro-real.comLos intensos colores y la belleza de la Rotonda te encantarán | Foto: teatro-real.com

La visita turística al Teatro Real de Madrid finaliza en el Café de Palacio, decorado con obras cedidas por el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y desde cuyos ventanales se observa también una bonita vista del Madrid de los Borbones. Además, está muy cerca de la Sala Gayarre, otro espacio de conciertos para cerca de 190 personas que es perfecto para recitales íntimos. Del mismo modo, el Teatro Real cuenta con una zona de restaurante ubicada en su antiguo Salón de Baile, cuyo techo reproduce el cielo estrellado de Madrid y su ambiente recuerda a aquellos nostálgicos años de finales del siglo XIX y principios del XX en los que El Real brilló con luz propia.

Cómo y cuándo visitar el Teatro Real de Madrid

Después de haber puesto al descubierto la historia y fisionomía del Teatro Real de Madrid, tan solo te queda conocer por ti mismo y en primera persona todos sus secretos. Aunque la mejor forma de hacerlo es disfrutando de un maravilloso pase teatral o de ópera, también existen visitas guiadas diarias para quienes solamente quieren pasear por el interior del edificio. Existen cinco pases diferentes que se adaptan a las necesidades de cada uno de los visitantes. La principal de todas es la visita general, focalizada en la historia del edificio, se realiza todos los días en horario de 10:00h a 13:00h y cuya duración es de 50 minutos, aproximadamente, pudiendo realizarse en español, inglés, francés o alemán. Las entradas se compran en la propia taquilla del teatro y los precios abarcan desde los 8€ a los 6€, dependiendo de la tarifa a la que se pueda acoger cada persona.

En el Salón de Baile se le moverán los pies hasta al más aburrido | Foto: teatro-real.comEn el Salón de Baile se le moverán los pies hasta al más aburrido | Foto: teatro-real.com

Para los que desean una visita en la que también se expliquen curiosidades artísticas de las obras que en él se representan, existe diariamente la visita artística a las 09:30h de la mañana, con precios que se mueven entre los 12€ y los 10€. Media hora más tarde parten también las denominadas visitas técnicas, en la que se explican cómo se montan y confeccionan los decorados, entre otros aspectos, y que llega a alcanzar los 16€.

El Teatro Real cuenta también con una serie de visitas nocturnas cuyas fechas va anunciando directamente en su página web, ya que no suelen ser frecuentes como consecuencia que a la hora que se visita suele haber algún espectáculo o evento celebrándose. Del mismo modo, recientemente han puesto a la venta una visita con audioguía para aquellos que prefieran hacer el paseo por el interior de las instalaciones por libre, recorriendo el vestíbulo principal, el Palco Real, los salones Falla, Carlos III, Vergara, Arrieta y Felipe V, o el Café de Palacio. Cabe destacar también que, si hay algún problema técnico que obliga a reducir la visita, como por ejemplo el montaje de una obra, el Teatro Real no cobra la totalidad de la entrada, sino que se hace una rebaja de la misma.

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