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PASEO MEDIEVAL

Qué ver en Carcasona, la impresionante ciudad amurallada del sur de Francia

Qué ver en Carcasona, la impresionante ciudad amurallada del sur de Francia
Patricia Cámara Romero
Última actualización: 21 Noviembre 2018
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Descubre La Cité y la Bastida Saint Louis de Carcassonne en un paseo que te llevará por los lugares más emblemáticos de la ciudad.

¿Alguna vez te has imaginado viviendo una auténtica aventura de cuento de princesas y caballeros? Pues parece que echándole un poquito de imaginación y visitando una de las ciudades más bonitas de toda Francia puede ser posible. ¿La culpable de todo esto? Carcasona o Carcassonne, en francés, una villa situada al sur del país galo, en la región de Occitania, que ha conseguido colarse entre uno de los mejores planes turísticos de millones y millones de viajeros.

Y la razón se prueba de un solo golpe de vista, con una carga de historia bastante importante, propuestas de ocio que enganchan y un toque de aventura que anima a cualquiera. Un viaje al pasado en el que entran en juego todos y cada uno de sus tesoros históricos y y que se convierte en la excusa perfecta para un fin de semana de ensueño. Así es, tan solo 2 o 3 días serían suficientes para conocer esta ciudad de punta a punta.

Su característica principal es que está completamente amurulladaSu característica principal es que está completamente amurullada

Su pequeña extensión y la ubicación más o menos cercana de todos sus puntos turísticos le han situado en un destino un tanto jugoso, en el que disfrutar y no acabar completamente rendido. Aunque hay que decir que la razón por la que tantos curiosos se animan a visitar cada año Carcasonne es su característica de ciudad amurallada, considerándola como uno de los enclaves más bonitos del mundo.

Y no sólo a ojos del visitante sino que, en el año 1997, su belleza y carga histórica también fueron suficientes para ser proclamada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Una característica que anima a cualquiera a conocer, en profundidad, sus orígenes, destacando todas las ocupaciones que ha sufrido desde su nacimiento. Acontecimientos protagonizados por tropas romanas, visigodos y musulmanes que han hecho que Carcasona luzca tal y como es conocida hoy en día.

La cité o ciudadela

Aunque para descubrirla en total profundidad, partiremos desde su conocido Puente Viejo -Pont Vieux, en francés- hasta la famosa Cité o Ciudadela, que presume de ser la ciudad fortificada más grande que se conserva en Europa. Un puente que data del siglo XIV, elevado sobre el río Aude, y desde el que se pueden divisar las mejores vistas de la Ciudadela y su imponente muralla. Además, por aquel entonces, también servía como nexo de unión imprescindible entre La cité y la Bastida Saint-Louis, fundada en época de Luis IX.

El Puente Viejo data del siglo XIVEl Puente Viejo data del siglo XIV

Hoy en día, el Puente Viejo sigue desempeñando la misma función aunque, siglos más tarde de su construcción, la ciudad decidió crear un nuevo paso para facilitar el acceso a Carcassonne, al que se le conoce como Puente Nuevo. Así, situados en el Pont Vieux, el cual hay que decir forma parte del Camino de Santiago, existen diferentes puertas para poder entrar a esta ciudad medieval: la Puerta del Aude -frente al río Aude-, la Puerta del Burgo, la Puerta de Saint-Nazaire y la Puerta de Narbona, situadas en cada uno de los cuatro puntos cardinales.

Sin embargo, en nuestro caso, elaboraremos un recorrido que nos permitirá iniciarnos en esta aventura atravesando la Puerta de Narbona -acceso principal a la ciudadela- y despidiéndonos de este viaje al medievo por la Puerta del Aude. De esta forma, admirando su puente levadizo y caminando sobre su foso hasta la entrada, atravesaremos una primera muralla para encontrarnos, finalmente, con la Puerta de Narbona, en la que destaca el busto de la princesa Carcas -de la que se dice tomar nombre de la ciudad-.

No obstante, ya desde un principio nos percatamos de que la ciudad se encuentra protegida por dos recintos amurallados concéntricos, que se extienden a lo largo de nada más y nada menos que 3 kilómetros. Así, tomando la calle Rue Cros Mayrevieille y admirando la belleza de sus pequeños edificios, se llegaría hasta el Castillo Condal de Carcassonne. Una construcción del siglo XII que formó parte de la historia de los Trencavel, vizcondes de Carcasona y que se utilizó, por aquel entonces, como principal fortaleza de la ciudad. El castillo se encuentra protegido por sus propias murallas y por nueve torres, entre las que que destaca la Torre Pinte, la más alta de la ciudadela.

La Basílica de Saint-Nazaire desempeñó el papel de Catedral de CarcassonneLa Basílica de Saint-Nazaire desempeñó el papel de Catedral de Carcassonne

No muy lejos de allí, a unos 5 minutos a pie, se encuentra la Basílica de Saint-Nazaire, la cual desempeñó el papel de Catedral de Carcassonne hasta principios del siglo XIX. Una edificación de estilo gótico a la que es posible acceder de forma totalmente gratuita. Además, su visita parece ser más que obligatoria, ya que no sólo se presenta como uno de los emblemas de la ciudad amurallada sino que también ha sido declarada como Monumento Nacional de Francia. Así, una vez recorrido el interior de La Cité, ¿qué menos que buscar algún lugar donde cargar las pilas?

Y siendo Francia, no hay mejor plan que encontrar un buen restaurante en el que degustar los productos típicos del país. Y es que más allá de las crêpes y los croissants, Carcassonne también nos ofrece la posibilidad de degustar, en muchos de sus restaurantes, su plato típico local: la Cassoulet. Una propuesta gastronómica muy semejante a la fabada asturiana y que se sirve con tocino, salchichas de Toulouse y muslo de pato confitado. La Plaza Marcou, por ejemplo, es un buen lugar para poder degustarlo, con bastantes restaurantes entre los que elegir la opción correcta.

La Bastide Saint-Louis

Más tarde, y tras haber probado uno de sus platos estrella, caminaremos más descansados dirección Rue de la Porte d'Aude, que nos llevará hasta la puerta de su mismo nombre: la Puerta de Aude. Ubicada frente al río, será la puerta de salida que nos conducirá hasta nuestra siguiente parada. Y este lugar no es otro que la Bastide Saint Louis, situada frente a la Ciudadela y fundada en época de Ramón Trencavel II, a mediados del siglo XIII. Fueron los ciudadanos que se sublevaron junto a él quienes se encargaron de levantar, a este lado occidental del río, esta Bastida Saint-Louis o Ciudad Baja, una vez volvieron a ser admitidos en Carcasona.

La Puerta de Aude en la fortaleza francesaLa Puerta de Aude en la fortaleza francesa

Hasta allí nos dirigiremos atravesando, de nuevo, el Puente Viejo, hasta llegar a nuestra primera parada: la Place Carnot o Plaza de las Hierbas. Un lugar bastante concurrido en el que también abundan cafeterías y restaurantes y que es conocido por su tradicional mercado de frutas y verduras y su Fuente de Neptuno. Más adelante, bajando por la Rue Chartran, nos encontraremos con uno de los bulavares principales de la Ciudad Baja: el Boulevard Barbès. Un paseo ajardinado por el que poder caminar tranquilamente que nos llevará hasta nuestra siguiente parada: la Catedral de Saint-Michel. Una edificación de estilo gótico que tuvo que ser reconstruida, en el siglo XVIII, tras un grave incendio.

Junto a ella, además, se encuentra la Puerta de los Jacobinos, la única que hoy en día se conserva de las cuatro que daban paso a la Bastide Saint-Louis. A través de ella, se accede a la Rue Georges Clemenceau, la calle principal de comercios en Carcassonne. Para ir finalizando nuestra ruta por esta parte de la ciudad, jugaremos a encontrar el alto campanario octogonal del que presume la Iglesia de San Vicente. Otra pista es volver de nuevo hasta la Place Carnot y seguir las indicaciones que nos lleven hasta allí, para poder admirar el rico patrimonio artístico del que goza su interior.

La ruta en barco por el Canal du MidiLa ruta en barco por el Canal du Midi

Así, una vez finalizada esta ruta por los lugares más turísticos e interesantes de La Cité y Bastide Saint-Louis, desconectaremos del centro de la ciudad para gozar de un impresionante juego de esclusas en el Canal du Midi, a su paso por la Ciudad Baja. Una obra de ingeniería también declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde cuyo puerto se pueden contratar, incluso, excursiones en barco. Un canal que discurre a lo largo de más de 250 kilómetros y cuya demostración de esclusas te dejará con la boca abierta.

Ciudades de alrededor

Por otro lado, dejando a un lado los edificios, plazas y fortificaciones que han hecho de Carcassonne una de los lugares más turísticos del sur de Francia, hay que decir que la posibilidad de visitar cualquier otra ciudad de sus alrededores también suele ser un plan acertado para muchos de sus visitantes. Entre ellas está, por ejemplo, Limoux, accesible por carretera a tan solo 30 minutos o a través de sus dos estaciones de ferrocarril: la de Flassian y la de Limoux. La Basílica Notre-Dame de Marceille, el Pont-Neuf y el Museo Petiet son algunas de sus paradas obligatorias.

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Por otra parte, y a menos de una hora de Carcassonne, se encuentra Narbonne, donde destacan sus galería subterráneas del siglo I a.C., la catedral y el palacio arzobispal y con la que la ciudad de Carcassonne parece compartir una cierta rivalidad. Otra opción sería viajar dirección España y parar en Perpiñán, a una hora y cuarto en coche. Hay que decir que desde lo alto de la ciudad, donde se encuentra la catedral, es posible divisar unas magníficas vistas del Pirineo Francés -si el día está despejado, claro-.

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