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Qué ver en Cuéllar, una isla mudéjar en un mar de pinares
Qué ver en Cuéllar, una isla mudéjar en un mar de pinares
TURISMO CULTURAL

Qué ver en Cuéllar, una isla mudéjar en un mar de pinares

Iglesias, monasterios, conventos, palacios, murallas y un castillo te esperan en tu visita a Cuéllar, uno de los rincones imprescindibles de la provincia de Segovia.

Jorge del Caz Martín

Conocida como la "isla mudéjar en un mar de pinares", Cuéllar es uno de los municipios más destacados de la provincia de Segovia, al ser uno de los focos habitados más importantes de la región. Ejerciendo de capital de una comunidad de villa y tierra conformada por otras localidades, carga a sus espaldas con siglos de historia que le han permitido contar hoy en día con un conjunto artístico único en España, desde varias iglesias, monasterios y conventos hasta un castillo, algunos palacios y un recinto amurallado que se ha llenado de auténtica vida con su rehabilitación. Con unas fiestas declaradas de Interés Turístico Internacional gracias a que celebra los encierros más antiguos de España, Cuéllar es mucho más que eso. Descubre con Bekia Viajes todo lo que tienes que visitar en esta villa en la que el mudéjar es la seña de identidad de prácticamente todos sus atractivos.

Cuéllar, la perla de la corona ducal de Albuquerque

La historia siempre ha mirado a Cuéllar, ya que han sido varios los personajes que a lo largo del tiempo han ido pasando por los rincones de esta villa segoviana. Enrique IV celebró las primeras Cortes de su reinado en Cuéllar, aunque la villa le había sido entregada a su hermana, Isabel La Católica, siento este el momento en el que el municipio se situó en el mapa de las intrigas cortesanas. El monarca, sin embargo, se la compró para entregársela a su valido Beltrán de la Cueva, que se convirtió en el primer Duque de Albuquerque, una de las casas aristocráticas más importantes del país que cuenta con la distinción de Grandeza de España y entre cuyos títulos se encuentra el de Marqués de Cuéllar.

La muralla de Cuéllar ha tenido que ir siendo reformada con el paso de los añosLa muralla de Cuéllar ha tenido que ir siendo reformada con el paso de los años

El nuevo señor de la villa, y sus sucesores, mejoraron el recinto amurallado medieval y emprendieron reformas en el castillo, convirtiéndolo en una fortaleza palatina de estilo renacentista que mantuvieron como residencia oficial de la Casa de Alburquerque hasta el siglo XVII, cuando pasó a ser solamente su morada de verano. También Beltrán de la Cueva ordenó la construcción del panteón familiar en el Monasterio de San Francisco, siendo enriquecido con obras de arte de importantes artistas que, con la Guerra de Independencia y la posterior Desamortización, están hoy repartidas por todo el mundo. A pesar de todo, el paso del tiempo no ha borrado la huella de Los Alburquerque, a quienes la villa debe su esplendor cultural y patrimonial.

El castillo habitado de los Duques de Alburquerque

A la hora de comenzar la visita a Cuéllar, el castillo es un buen punto de partida. Declarado Bien de Interés Cultural junto con el recinto amurallado, es el principal y más visitado monumento de la villa gracias a su historia, su arquitectura y también su visita teatralizada, siendo uno de los primeros atractivos turísticos en España que incorporaron este tipo de actividades para hacer más interesantes sus pases públicos y que lleva por nombre "El castillo habitado".

El Castillo de Cuéllar fue la residencia oficial de los Duques de Alburquerque hasta el siglo XVIIEl Castillo de Cuéllar fue la residencia oficial de los Duques de Alburquerque hasta el siglo XVII

Con Beltrán de la Cueva comenzó la reforma del castillo, con orígenes en el siglo XII, que se desarrolló durante el siglo XVI, convirtiéndolo en un palacio en donde el renacimiento fluye por sus arterias arquitectónicas. Destaca de esta época su bello patio de armas, con una rica galería de columnas en la que se celebraron las más increíbles fiestas. Sin embargo, la seña de identidad de la villa, el arte mudéjar, también se aprecia en esta construcción, con una galería que es una de sus postales por excelencia. Con la abolición de los señoríos, el palacio perdió su esplendor, y en el siglo XX fue cárcel y hospital de tuberculosos, estando el usufructo cedido actualmente al Ministerio de Educación, que situó en él uno de los dos institutos de Educación Secundaria de Cuéllar, mientras que su propiedad sigue en manos de Los Alburquerque, quienes instituyeron en uno de los torreones en 1999 su Archivo.

La visita al castillo se complementa con un paseo por las murallas de la villa. Fueron totalmente rehabilitadas entre 2008 y 2011, después de siglos de desgaste y derribos, recuperando la grandeza medieval que tuvieron en su día. Ya no son centinelas los que las vigilan, sino cientos de turistas y visitantes que cada semana recorren todos sus tramos visitables buscando las mejores panorámicas de Cuéllar y de todo el mar de pinares que rodea al municipio. Los arcos de San Basilio o San Andrés son algunos de los más espectaculares que conserva el recinto.

Arquitectura religiosa: iglesias, monasterios y conventos

Casi 20 iglesias, 3 monasterios o 4 conventos llegó a tener Cuéllar en su época dorada, pero la Desamortización del siglo XIX supuso un importante retroceso en el inventario patrimonial religioso de la villa. Ningún turista que se acerque hasta este rincón de la provincia de Segovia debería perderse las iglesias de San Esteban, San Andrés y San Martín, que conservan una de las estructuras mudéjares más importantes de toda España y están declaradas Bien de Interés Cultural. Exteriormente son espectaculares, pero su interior no se queda atrás, con una nave central muy ancha y unos pasillos y capillas laterales estrechos. Estas iglesias sirvieron de sede para la edición de Las Edades del Hombre que se celebró en Cuéllar en 2017, momento en el que estos sencillos templos se llenaron todavía más de arte. De entre las tres, San Esteban tiene mayor atractivo por los sepulcros góticos que conserva en los laterales del altar mayor y el parque arqueológico que se encuentra a su alrededor. Mudéjar es también la torre de la Iglesia de Santa Marina, otro imprescindible artístico que no puedes perderte.

La Iglesia de San Andrés es una de las casi 20 iglesias que hay en CuéllarLa Iglesia de San Andrés es una de las casi 20 iglesias que hay en Cuéllar

La Iglesia de San Miguel también es de paso obligado al ofrecer una gran mezcla de estilos y, aunque no sobresale por su gran tamaño, ejerce de parroquia de la villa. Conserva importantes obras escultóricas, muchas de las cuales protagonizan la Semana Santa cuellarana. Además, la gran mayoría de ellas provienen del extinto Monasterio de San Francisco, que, de haber seguido en funcionamiento, habría sido hoy en día la joya por excelencia de la arquitectura religiosa cuellarana. Sin embargo, todavía hay conventos interesantes que se pueden visitar, como Santa Clara o La Concepción, cuyas coquetas iglesias respiran paz, tranquilidad y arte.

Perteneciendo a Cuéllar, pero a las afueras de su casco urbano, se encuentra el Santuario de Nuestra Señora del Henar. Se trata de uno de los centros de peregrinación marianos más importantes de Castilla y León, siendo el culto a la Virgen del Henar el que le da forma, una talla románica custodiada en una iglesia construida en el siglo XVII y en torno a la cual se celebra una espectacular romería a mediados del mes de septiembre.

Otros atractivos que no debes perderte

Paseando por esta villa descubrirás rincones que no deberías dejar de visitar. Uno de ellos es la Plaza Mayor, conformada por la Iglesia de San Miguel o el Ayuntamiento, pero las auténticas protagonistas son las casas entramadas de madera que la rodean. Cerca de ella se encuentra también el Palacio de Santa Cruz, construido en mudéjar en el siglo XVII como residencia de verano de los Marqueses de Santa Cruz, título nobiliario de origen en Ciudad Real. Uno de los palacios que podrás visitar por dentro es el de Pedro I, una construcción románica con remates góticos que respira historia en cada rincón. Un paseo por la judería también te ayudará a recodar los tiempos pasados cuellaranos, así como acercarte a su Estudio de Gramática.

Qué comer en Cuéllar

La situación de Cuéllar, en la frontera segoviana con la provincia de Valladolid, hace que en la localidad se puedan degustar productos de ambas regiones, como así son el cochinillo o el lechazo, maridados con los cercanos vinos tintos de la Ribera del Duero. Varios son los restaurantes que ofrecen estos tradicionales platos, aunque también cuenta con buenos bares en los que poder tapear de pinchos mientras disfrutas de una consumición. De hecho, dentro de las fiestas de San Miguel del 29 de septiembre, celebra cada año un concurso de tapas en el que participan varios hosteleros cuellaranos, premiando al mejor en base a votación profesional y popular.

En Cuéllar se podrá disfrutar de platos típicos como el lechazoEn Cuéllar se podrá disfrutar de platos típicos como el lechazo

El mudéjar de Cuéllar es un estilo endémico dentro de su rama artística, puesto que tiene características peculiares que hace que no se encuentran edificios iguales en otras regiones españolas que también cuentan con este tipo de monumentos, como Teruel. Su importancia y valor ha llegado incluso hasta las cocinas, ya que el dulce típico de la localidad, las Delicias de Cuéllar, tienen forma de ladrillo y sus ingredientes, achicoria y piñones, productos típicos de la región, le dan el aspecto de este material constructivo con el que se levantaron los principales edificios de la villa en la Edad Media.

Uno de los establecimientos que no debes perderte es Las Iglesuelas que, además de tener una buena carta de cafés, cócteles, batidos o helados, cuenta con el mirador por excelencia de Cuéllar. Desde él contemplarás la auténtica magia medieval de la villa, divisando con tu vista su imponente castillo, protegido por sus reconstruidas murallas, y cada uno de los campanarios de sus iglesias, todo un skyline que ha sobrevivido al paso del tiempo y que lucha por recuperar su esplendor pasado.

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