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Conoce todos los secretos de Versalles, la visita perfecta cerca de París
Conoce todos los secretos de Versalles, la visita perfecta cerca de París
SITIOS REALES

Conoce todos los secretos de Versalles, la visita perfecta cerca de París

La envidia de los reyes europeos de los siglos XVII y XVIII es hoy en día uno de los sitios más visitados de Francia y forma parte de la Lista Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

Jorge del Caz Martín

Era la envidia de Europa y todos sus reyes le miraban con recelo. Hablar de él era hablar de riqueza, intrigas, ambición, lujo, elegancia y grandeza. Pisar sus jardines, galerías o estancias, todo un privilegio. Luis XIV de Francia no construyó un palacio, sino que diseñó y levantó el palacio de los palacios, un nuevo modelo de residencia real alejada de la capital del reino que, más allá de ser un refugio de tranquilidad para la Corte, también era ejemplo del poder de la Corona. ¿Todavía no sabes de quién estamos hablando? No podía ser de otro que de Versalles, el rincón real por excelencia de Francia, uno de los lugares más visitados del país y la excursión perfecta para cuando visitas París y quieres conocer sus alrededores.

Situado en la villa de Versalles, se trata de uno de los conjuntos palatinos más importantes del mundo, ya sea por sus imponentes construcciones y jardines o por el protagonismo que ha tenido en la historia no solo de Francia, sino de todo el continente europeo. Algunos cifran en cerca de tres millones los turistas que visitan cada año este regio recinto, pero no es sorprendente este elevado número de curiosos, ya que nadie se resiste al encanto de este imponente lugar. Si estás pensando en formar parte de la lista de seguidores de Versalles, no te pierdas a continuación todos sus secretos para preparar a la perfección tu visita.

Planifica tu visita a Versalles: entradas y cómo llegar

Quizá creas que cuando alguien te cuenta su visita a Versalles esté exagerando, pero lo cierto es que es un complejo inmenso lleno de atractivos que parece no tener fin ni límite. Más allá de los jardines y los palacios, existen también otros monumentos dentro del recinto que merecen ser descubiertos, así como la propia ciudad de París, donde puedes visitar la catedral de estilo clasicista construida por Luis XV o la histórica Iglesia de Notre Dame, que fue protagonista de bodas, bautizos y funerales de la Familia Real Francesa durante los siglos XVII-XVIII. Es por ello que una excursión de medio día es escasa para vivir al máximo Versalles, optando por una de un día entero o, incluso, hacer una noche en la ciudad para descubrir todos sus rincones viviendo dos fantásticos días entre reyes, reinas, príncipes y princesas.

Se construyo bajo el estilo clasicistaSe construyo bajo el estilo clasicista

Una forma de ahorrarte esperas innecesarias es reservar o adquirir con antelación tu entrada o visita guiada, siendo varios los tipos de tickets que venden en la página web oficial de Versalles, sin duda la más fiable para adquirir tu pase. También es importante que planifiques la llegada. Desde París, el autobús 171 te lleva hasta el mismo Château de Versalles, cogiéndolo en la estación de metro del Puente de Sèvres. Además, a 10 minutos a pie del palacio se encuentra la estación de tren Versailles Château - Rive Gauche, que pertenece a la red RER de la línea C, pudiendo cogerlo en puntos céntricos de París, como el Museo de Orsay o Los Inválidos.

Historia de Versalles: el origen del poder real

La que estaba destinada a ser una villa más de la poderosa potencia francesa del siglo XVII se acabó convirtiendo en la capital de facto del reino, que no de derecho puesto que oficialmente continuaba siendo París. Versalles se situó en el mapa de las intrigas cortesanas de Europa cuando Luis XIV decidió remodelar un castillo de ladrillo que su predecesor había construido como retiro de caza para convertirlo en una majestuosa ciudad palatina de estilo barroco.

La famosa sala de los espejos en el interior del Palacio de VersallesLa famosa sala de los espejos en el interior del Palacio de Versalles

Hasta cuatro reinados se vivieron en Versalles, siendo el símbolo de poder de los Borbones, aunque también les vio caer, puesto que entre sus muros se gestó la Revolución Francesa con la celebración de los Estados Generales que la precedieron y que puso fin a la monarquía. No obstante, y a pesar de seguir siendo hoy en día Francia una república, Versalles continúa siendo imprescindible en su historia. De hecho, ha sido utilizado para recibir a grandes mandatarios internacionales y también el 28 de junio de 1919 se firmó en este palacio el tratado que dio por concluida la Primera Guerra Mundial.

Qué ver en Versalles: palacios y jardines

Luis XIV ha pasado a la historia como el Rey Sol y con Versalles no solo quiso engrandecer la Monarquía, sino también su propia figura. El palacio es un gigante de piedra barroco y clasicista en el que todo brilla. Sin embargo, un monumento así no podía ser construido por un solo hombre, por lo que sus sucesores se encargaron de engrandecerlo y refinarlo más todavía, tanto el interior como los jardines, que cuentan con cerca de 800 hectáreas de extensión. Tal es la importancia artísticas, cultural e histórica de este lugar que la UNESCO no lo dudó y lo declaró Patrimonio de la Humanidad en 1979.

El jardín cuenta con cerca de 800 hectáreas de extensiónEl jardín cuenta con cerca de 800 hectáreas de extensión

La construcción de las obras se iniciaron en 1661 y el único objetivo que había en mente era edificar el palacio real más espectacular de Europa. Para ello hubo que acabar con bosques y zonas pantanosas, de lo cual no queda rastro hoy en día, habiendo sido sustituidas por cuidadas zonas verdes regadas por fuentes. En este palacio no solo residía la Familia Real, sino toda la Corte francesa compuesta por nobles, aristócratas y altos cargos eclesiásticos, lo que explica sus vastas dimensiones. Sin embargo, parece que el Rey Sol no tenía suficiente y en 1670 ordena construir otro edificio al norte del conjunto, el Gran Trianón, en el que poder retirarse a disfrutar de su soledad o de sus amantes. Porcelana y mármol fueron los materiales con los que se levantó este otro palacete que pocos se acercan a visitar cuando están en Versalles, al igual que ocurre con el Pequeño Trianón, de estilo neoclásico del siglo XVIII y que fue muy utilizado por la legendaria reina María Antonieta, contando con un jardín inglés diseñado por ella misma.

Cuando se visita el palacio hay algunas estancias que sorprenden más que otras, a pesar de que todas son espectaculares. Tal es el caso de la Galería de los Espejos, cuyos 73 metros de largo quedan decorados con 375 espejos, uniendo el ala norte y sur del edificio, así como por los frescos de los techos o las maravillosas arañas de cristal. En esta estancia parece que el número de turistas que están congregados en ella buscando la mejor foto se multiplique por cien. Por su parte, otras más tranquilas son los apartamentos de la Reina, donde se visita la que fue habitación de María Antonieta, la cámara del rey, la majestuosa capilla o el teatro, que en su tiempo fue el más grande de todo el Viejo Continente. En todas las salas del palacio, que dejó de ser residencia real cuando Luis Felipe de Francia, último rey del país, lo convirtió en museo en 1837, podrás admirar ricos tapices, alfombras, cuadros, lámparas y objetos de decoración.

El conocido Estanque del Dios Griego ApoloEl conocido Estanque del Dios Griego Apolo

Quizás lo que más llama la atención de los turistas no sea el edificio, sino los jardines que lo rodean. Están formados por arbustos, árboles, césped y, sobre todo, estanques y fuentes. Estas constituyen la principal atracción de la zona verde del palacio, teniendo todas ellas un significado relacionado con el Rey Sol y la Monarquía. Por ejemplo, una de las más destacadas es el Estanque de Apolo, que representa al propio Luis XIV. Otra de las más famosas es el Estanque de Neptuno, cuya construcción se extendió durante más de cincuenta años y hoy en día es donde acaba el espectáculo de de las Grandes Aguas, el momento en el que las fuentes del palacio vuelven a renacer como en tiempos del propio Luis XIV.

Muchos turistas se preguntan cuándo entran en funcionamiento las fuentes de Versalles, teniendo lugar tal acto los fines de semana de marzo a octubre así como días sueltos, como el 30 de marzo, el 8 de mayo, el 10 de mayo o 15 de agosto. Además, el mes de agosto también hay pases nocturnos que se complementan con fuegos artificiales, recordando el esplendor pasado de las grandes fiestas que se celebraron en los salones de Versalles. Para recorrer todos los jardines, lo mejor es alquilar una bicicleta o subirse al trenecito que los recorre, pues son realmente extensos, no pudiendo irte sin contemplar tampoco la Orangerie. Prepara las piernas, las zapatillas de deporte y la batería de la cámara, porque los jardines de este real sitio francés no te darán tregua.

Versalles en el mundo

Todas las coronas europeas se quedaban estupefactas conforme se iba levantando el complejo de Versalles. Luis XIV consiguió lo que quería: ser la envidia de los demás reyes y reinas, que querían contar con el suyo propio, y demostrar el poder de Francia en aquella Europa que pronto viviría el fin del absolutismo monárquico. Con Versalles se creó un nuevo sello palatino que los monarcas del resto de países comenzaron a imitar. Así, encontramos el caso de Felipe V de España, nieto del propio Luis XIV, que con la construcción de la Granja de San Ildefonso quiso crear su propio Versalles, el lugar en el que había nacido. También encontramos otros casos, como el Versalles vienés (Schönbrunn), el Versalles sueco (Drottningholm) o el Versalles italiano (Palacio Real de Caserta).

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