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Qué ver en Milán: guía básica para conocer la segunda ciudad más grande de Italia y sus alrededores
Qué ver en Milán: guía básica para conocer la segunda ciudad más grande de Italia y sus alrededores
TURISMO CULTURAL

Qué ver en Milán: guía básica para conocer la segunda ciudad más grande de Italia y sus alrededores

Descubre los principales monumentos de Milán y todo lo que tienes que visitar cerca de la ciudad para descubrir este mágico rincón de la región de Lombardía.

Jorge del Caz Martín

Uno de los países que más número de turistas recibe al año es Italia. Los monumentos heredados de su pasado imperial romano, las creaciones del Renacimiento, su suculenta gastronomía o sus paisajes naturales hacen de la bota italiana el destino perfecto para cualquier tipo de viaje, aunque los de tipo cultural son los más demandados. De hecho, uno de los lugares por el que más pasan los viajeros para disfrutar de un fin de semana o puente en Italia es Milán. Después de Roma, es la ciudad más grande y poblada del país, habiéndose convertido también en un centro económico de primer orden en Europa. Capital de la región italiana de Lombardía, es una de las urbes culturales más espectaculares del mundo que deja boquiabierto a todo el que la visita. Si no quieres perderte ninguno de sus secretos, descubre a continuación todo lo que tienes que ver en Milán y sus alrededores gracias a esta guía básica que hemos preparado en Bekia Viajes.

Duomo de Milán

El monumento más visitado y símbolo de Milán es el Duomo. Se trata de la catedral de la ciudad, dedicada a la Natividad de Nuestra Señora, un impresionante templo de estilo gótico que presume de ser uno de los más grandes del mundo al poder llegar a acoger a 40.000 personas en su interior. El Duomo de Milán comenzó a ser construido a mediados del siglo XIV y tuvieron que pasar quinientos años para verlo totalmente finalizado, lo que explica la majestuosidad del edificio. Levantado en un elegante mármol blanco rosado, exteriormente su portentosa fachada ya impresiona a todos los turistas, conformada por cinco portales que dan acceso al interior de la iglesia, aunque el elemento más destacado es la aguja más alta de su esqueleto que sostiene a la Madonnina, una estatua dorada de la Virgen María que se ha convertido en uno de los símbolos de Milán.

El Duomo de Milán comenzó a ser construido a mediados del siglo XIV El Duomo de Milán comenzó a ser construido a mediados del siglo XIV

El acceso al interior del Duomo de Milán no es gratuito, pero es interesante para contemplar su belleza interior. La catedral custodia un clavo con el que la tradición dice que fue crucificado Jesucristo, siendo venerado cada mes de septiembre, aunque también sobresalen obras de arte como la maravillosa escultura de San Bartolomé, del siglo XVI y representado con la piel desgarrada y cubierto con un velo. Por otra parte, la Cripta y el Tesoro del Duomo no merecen tanto la pena, no así la terraza de la catedral, desde donde se observa una impresionante panorámica de la ciudad y que permite estar más cerca de las 135 agujas que defienden el templo y que se ven acompañadas de sus 135 estatuas de santos. Sin embargo, la entrada a la catedral no incluye el acceso a la terraza, que requiere pagar un nuevo ticket.

Teatro alla Scala

En Milán se encuentra uno de los teatros más importantes del mundo, La Scala. Se trata de un edificio neoclásico del siglo XVIII que sustituyó a un anterior teatro desaparecido en un incendio. Sin embargo, la ópera actual también sufrió graves daños durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial que obligaron a buena parte de su reconstrucción a mediados del siglo XIX, consiguiendo recuperar totalmente el esplendor de entonces gracias a la restauración que se llevó a cabo entre 2002 y 2004. A diferencia de otros teatros del mundo, a La Scala de Milán tan solo se puede acceder de dos formas distintas: adquiriendo una entrada para ver alguna de las obras que en él se representen, o bien a través de su museo en el que se exponen elementos relacionados con el mundo de la ópera, incluyendo su visita la posibilidad de asomarse desde uno de los palcos para contemplar el patio de butacas.

Una galería comercial de las muchas que surgieron en Europa en el siglo XIXUna galería comercial de las muchas que surgieron en Europa en el siglo XIX

Galería Vittorio Emanuele II

Las plazas del Duomo y del Teatro alla Scala están conectadas a través de la Galería Vittorio Emanuele II, una calle que forma toda una galería comercial de las muchas que surgieron en Europa en el siglo XIX gracias a sus techos acristalados rematados con hierro forjado. Se ha constituido como un atractivo turístico más de la ciudad por la increíble magia que desprende, siendo conocida como "El Salón de Milán", y alberga algunas de las mejores firmas de ropa del mundo, así como restaurantes o heladerías en los que también poder hacer una parada. Aunque es una zona bastante cara para comprar, lo cierto es que conocidas marcas de comida rápida también están presentes en la Galería Vittorio Emanuele II, por lo que no hay excusa para disfrutar de un buen paseo por ella y pararse en alguno de sus locales mientras se contempla la belleza de los edificios que se aglutinan en esta espectacular galería comercial.

Castillo Sforzesco

Durante siglos, el Castillo Sforzesco sirvió para proteger la ciudad de invasores y enemigos, aunque sus muros hoy en día sirven para custodiar obras de arte, al albergar una gran cantidad de museos. El castillo se construyó por orden de los Sforza en el siglo XIV como fortaleza defensiva de Milán, aunque fue transformado en un espléndido palacio para alojar la corte de los duques. Aunque ha ido perdiendo esplendor a lo largo de los siglos porque se han ido derruyendo algunas partes o por los estragos de la Segunda Guerra Mundial, las restauraciones recientes han conseguido devolverle buena parte de su grandeza. Hasta siete museos tienen su sede en este espectacular edificio que se ha ido ganando peso en el inventario patrimonial de Milán, convirtiéndose en uno de los símbolos históricos y culturales de la ciudad. Una de las obras de arte más importantes que se pueden contemplar es la Piedad Rondanini, la última escultura sobre la que trabajó Miguel Ángel.

Uno de los símbolos históricos y culturales de la ciudadUno de los símbolos históricos y culturales de la ciudad

Iglesia de Santa María delle Grazie

Una de las iglesias que hay que visitar en Milán es la de Santa María delle Grazie, situada cerca de la Estación de Tren de Cadorna. Se trata de un templo gótico que fue construido a mediados del siglo XVI y que, aunque no es el más espectacular de la ciudad, está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO por albergar en ella una de las obras pictóricas más importantes del mundo, La Última Cena de Leonador da Vinci. Se trata de una pintura mural que el genio creó a finales del XVI en el refectorio del convento por orden de Ludovico Sforza, duque de Milán, que pretendía convertir la iglesia en un mausoleo familiar. Para poder visitar esta impresionante creación del Renacimiento es recomendable reservar las entradas previamente por Internet, ya que hay lista de espera porque se accede a la sala en grupos reducidos cada 15 minutos.

Cementerio Monumental de Milán

A través del metro, tranvía o autobús se llega desde el centro de Milán hasta el Cementerio Monumental, otro de los atractivos turísticos de la capital de Lombardía. Aunque pocos turistas se deciden a visitar cementerios, lo cierto es que en muchos casos, como ocurre con el de esta ciudad italiana, son auténticos espacios dedicados al arte. Al Cementerio Monumental, cuyo origen se remontan al siglo XIX y que se divide en tres zonas (católicos, judíos y agnósticos), se accede a través de la Sala de la Fama, donde descansan algunas personalidades importantes del país, pasado posteriormente al camposanto como tal, donde se encuentran portentosos mausoleos en forma de obeliscos egipcios, templos griegos, pirámides o piezas a escala de monumentos del mundo, como así es la Columna de Trajano de una de las tumbas. Como curiosidad histórica, es importante decir que algunos panteones se convirtieron en búnkers durante la Segunda Guerra Mundial.

Qué ver cerca de Milán: Bérgamo y el Lago di Como

Aunque Milán es una ciudad que ofrece todo lo necesario para disfrutar de un maravilloso fin de semana, si se dispone de un par de días más de vacaciones merece la pena visitar sus alrededores, descubriendo prácticamente al completo la región de Lombardía. Uno de los atractivos turísticos que más enamoran a los turistas es el Lago di Como, al que se puede llegar desde Milán en tren desde la Estación de Cadorna. Se trata del tercer lago más grande de Italia, pero sin duda es el más famoso de todos por la bella estampa que forma junto a los pintorescos pueblecitos que le rodean, como es el caso de Varenna, Bellagio o Menaggio. Alquilar un coche para recorrer la zona es siempre la mejor opción por la libertad que ofrece, aunque también existen líneas de ferries que salen cada pocos minutos de los puertos del lago para cruzarlo de un lado a otro y contemplar las encantadoras panorámicas.

El entorno medieval de BérgamoEl entorno medieval de Bérgamo

Al norte de Milán se encuentra Bérgamo, que para muchos viajeros es el punto de entrada para visitar Milán y esta región del norte de Italia porque en esta ciudad se encuentra el aeropuerto en el que aterrizan las principales aerolíneas de bajo coste. Desde allí, parten numerosos autobuses directos a la Estación Central de Milán que tardan una hora aproximadamente, con precios que rondan los 10€ por trayecto, y desde el centro también hay trenes que parten hacia Milán, siendo más económicos que la otra opción. Por otra parte, en Bérgamo se distinguen dos partes perfectamente diferenciadas: la Ciudad Alta, que conserva el entorno medieval formado por callejuelas, murallas y palacios, y la Ciudad Baja, radicalmente opuesta al respirar en ella un ambiente joven, cosmopolita y muy comercial. No hay que perderse algunos monumentos como la Torre Cívica, la Basílica de Santa María La Mayor o el Castillo de San Vigilio.

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