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El peregrinaje de las siete iglesias de Roma, una ruta para visitar las basílicas más importantes de la ciudad

El peregrinaje de las siete iglesias de Roma, una ruta para visitar las basílicas más importantes de la ciudad
EN ITALIA

El peregrinaje de las siete iglesias de Roma, una ruta para visitar las basílicas más importantes de la ciudad

Todo el que viaja a Roma tiene que visitar de forma imprescindible siete iglesias. Descubre cuáles son a través de este peregrinaje histórico del siglo XVI.
Jorge del Caz Martín

Es posible que una de las primeras rutas turísticas que se crearon en Roma fuera la del peregrinaje de las siete iglesias más importantes de la ciudad. Fue establecido por San Felipe Neri en el siglo XVI, quien ejerció su ministerio en la capital italiana, de ahí que muchos lo consideren el Apóstol de Roma. El movimiento surgió de manera informal, cuando recorrió junto a un grupo de jóvenes las cuatro basílicas mayores y las tres menores de la ciudad. El objetivo era establecer un contacto directo con los primeros santos de la Iglesia para profundizar en las raíces de la fe.

Vista de Roma desde el Castillo de San AngeloVista de Roma desde el Castillo de San Angelo

En 1575, esta costumbre se estableció como necesaria para obtener la indulgencia plenaria en un año santo o jubilar y se le dio el nombre de Ronda de las Siete Iglesias, en italiano Giro delle Sette Chiese. Desde entonces, se viene realizando cada año, especialmente durante los días de Miércoles Santo y Jueves Santo para prepararse para la culminación de las celebraciones pascuales de Semana Santa. Sin embargo, durante la festividad de San Felipe Neri en el mes de mayo también se lleva a cabo este recorrido de 25 kilómetros en total y que incluye las basílicas de San Pedro del Vaticano, San Juan de Letrán, San Pablo Extramuros, Santa María la Mayor, Santa Cruz de Jerusalén, San Lorenzo Extramuros y San Sebastián Extramuros. Ahora que sabes cuáles son, es hora de conocerlas, ya que todas son de acceso gratuito.

Basílica de San Pedro del Vaticano

La primera iglesia de la ruta, y punto de comienzo de la misma, es San Pedro del Vaticano. Se erigió sobre la tumba del Apóstol Pedro, máximo discípulo de Cristo y considerado el primer papa de la Iglesia Católica. La primera basílica se construyó en el siglo IV y estuvo en pie más de mil años, hasta que en el Renacimiento se derribó para construir la nueva Santa Sede, cuyo levantamiento duró cerca de 160 años. El resultado es una de las grandes obras de la historia del arte, participando en ella maestros como Miguel Ángel, Bramante o Bernini.

Basílica de San Pedro del VaticanoBasílica de San Pedro del Vaticano

Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es uno de los grandes lugares de peregrinación del mundo católico junto al Santo Sepulcro de Jerusalén o la Catedral de Santiago de Compostela, aunque muchos lo visitan simplemente por ser una de las muchas maravillas de la ciudad de Roma. En su interior, que puede albergar hasta 20.000 personas, se custodian obras como La Piedad de Miguel Ángel y la propia tumba de Pedro, siendo gratuito su acceso. No obstante, subir a la cúpula o acceder a los Museos Vaticanos requiere el pago de una entrada.

Basílica de Santa María la Mayor

La siguiente parada de la ruta es la Basílica Papal de Santa María La Mayor, situada cerca de la Estación de Termini. Se trata de la iglesia de devoción mariana más grande de la ciudad, la primera que se dedicó a la madre de Jesús en todo el mundo y forma parte del grupo de las cuatro basílicas mayores de Roma. La justificación de estar incluida en la peregrinación de las siete iglesias romanas es que, según la tradición, la Virgen María se apareció al Papa Liberio e hizo caer una importante nevada a comienzos del mes de agosto sobre una colina de la ciudad, señalando así la dimensión que tenía que tener su planta.

Basílica de Santa María la Mayor, cerca de la Estación de TerminiBasílica de Santa María la Mayor, cerca de la Estación de Termini

Lo más llamativo de Santa María La Mayor es la mezcla de estilos arquitectónicos que presenta, desde el arte de los primeros cristianos observado a través de sus valiosos mosaicos, pasando por las formas medievales presentes en su campanario hasta el más puro Barroco de las capillas, demostrando que siempre ha sido una iglesia viva y fiel reflejo de la evolución cultural de la sociedad. Cabe destacar que en esta basílica, declarada Patrimonio de la Humanidad, está la reliquia del pesebre en el que se cree fue colocado Jesús después de su nacimiento y que las láminas doradas que recubren su techo fueron realizadas con el primer cargamento de oro que se trajo de América, siendo donado por los Reyes Católicos al Papa Alejandro VI.

Basílica de San Lorenzo Extramuros

La tercera iglesia que se visita es San Lorenzo Extramuros, toda una joya del arte paleocristiano. San Felipe Neri pasó por ella porque aquí se encuentran enterrados los santos Lorenzo y Esteban, este último discípulo de Jesús y primer mártir de la historia cristiana. La basílica actual comenzó a construirse en el siglo IV por orden del Papa Dámaso I sobre su propia casa. Otras historias cuentan que se levantó en un antiguo oratorio que el emperador Constantino I, que legalizó la religión católica en el Imperio Romano mediante el Edicto de Milán, ordenó edificar sobre el lugar en el que, según la tradición, San Lorenzo había sido martirizado.

Interior de la Basílica de San Lorenzo ExtramurosInterior de la Basílica de San Lorenzo Extramuros

A diferencia de las otras dos basílicas precedentes que se visitan en la ruta, San Lorenzo Extramuros sorprende por la sencillez que presenta, alejada del gusto del Renacimiento o el recargado Barroco, ya que es una arquitectura propiamente romana y cuyo elemento más moderno puede que sea el campanario medieval del siglo XII. Los mosaicos bizantinos del siglo VI son los grandes tesoros artísticos de la iglesia, siendo los que atraen las miradas de todos los visitantes que se acercan hasta ella.

Basílica de Santa Cruz de Jerusalén

A tan solo 10 minutos andando desde San Lorenzo Extramuros se encuentra la Basílica de Santa Cruz de Jerusalén. Su origen también se encuentra en la arquitectura de los primeros cristianos, concretamente bajo el reinado e Constantino I, ya que el primer templo que se construyó se edificó junto al palacio de su madre, Helena, quien había viajado hasta Tierra Santa para encontrar las reliquias de la Pasión de Cristo. De hecho, esta iglesia atesora un fragmento de la cruz de Jesús, de uno de los ladrones que fueron crucificados junto a él, de uno de los clavos, parte de la corona de espinas y el Titulus Crucis, es decir, el famoso INRI. Aquí se encuentra la justificación de por qué San Felipe Neri decidió incluir esta basílica en su peregrinaje.

Basílica de Santa Cruz de JerusalénBasílica de Santa Cruz de Jerusalén

Actualmente el estilo barroco recubre todo el esqueleto arquitectónico de la iglesia, pero todavía se pueden observar algunos restos de la anterior planta, el más llamativo de todos el campanario de ladrillo de estilo románico, que contrasta con el mármol del resto de la fachada. Aunque su interior es también del siglo XVIII, no es excesivamente rococó, destacando que conserva el techo de madera del siglo XV. Paseando por el interior hay que acercarse hasta la pequeña capilla de Santa Elena, debajo de cuyo suelo dicen que se conserva tierra procedente de Jerusalén.

Basílica de San Juan de Letrán

Siguiendo la avenida arbolada de Carlo Felice se llega desde Santa Cruz a San Juan de Letrán. Desde el punto de vista espiritual, esta basílica mayor forma parte del peregrinaje de las siete iglesias porque es la Catedral de Roma y una de las cabezas de las iglesias católicas de todo el mundo al ser aquí donde el Papa, obispo de la capital italiana, tiene su sede. De hecho, el pontífice celebra en ella las celebraciones de Jueves Santo o Corpus Christi. Declarada además Patrimonio de la Humanidad, San Juan de Letrán es una de las grandes obras del Barroco y su fachada, del siglo XVIII, se inspira en la del Vaticano.

Basílica de San Juan de Letrán, en la Avda Carlo FeliceBasílica de San Juan de Letrán, en la Avda Carlo Felice

Otro de los motivos que llevarían a San Felipe Neri a pasar por San Juan de Letrán puede que sean que a tan solo 2 minutos a pie de la iglesia se encuentra la Escalera Santa, traída por Santa Elena desde el palacio de Poncio Pilato de Jerusalén y por la que se dice subió Jesús de Nazaret para ser juzgado el Viernes Santo. Cabe destacar que este bien también se beneficia del título de la UNESCO. Regresando a la basílica, su portentoso interior deja boquiabiertos a los visitantes, ya que sus dimensiones son espectaculares. Sobresale el baldaquín gótico del altar, los mosaicos bizantinos del ábside o el suelo medieval.

Basílica de San Pablo Extramuros

Solo por detrás de la Basílica de San Pedro se sitúa en dimensión la de San Pablo Extramuros. Su importancia para los creyentes católicos se basa en que aquí se encuentra la tumba del Apóstol Pablo, cuyos seguidores construyeron un sencillo santuario tras su muerte en este mismo lugar en que fue enterrado. Posteriormente, la iglesia fue engrandecida con el paso de los siglos hasta levantar una imponente basílica que era la envidia del propio Vaticano. Sin embargo, en julio de 1823 se desató un terrible incendio que casi consiguió hacer desaparecer esta joya de la historia del arte. Más de 100 años tardaron en restaurar los romanos su increíble basílica, recuperando su esplendor pasado.

Basílica de San Pablo Extramuros donde está la tumba del Apóstol PabloBasílica de San Pablo Extramuros donde está la tumba del Apóstol Pablo

De las llamas lograron salvarse pocos elementos, aunque todavía parte de los mosaicos que recubren sus paredes son los originales, la puerta bizantina del siglo XI o el claustro del siglo XIII que milagrosamente sigue intacto. El atrio exterior sostenido por 150 columnas ya nos avanza que el interior va a ser todavía más espectacular si cabe. Retratos de los papas adornan sus paredes, entremezclándose con los mosaicos, mientras que al fondo se divisa el altar mayor, bajo sus pies se localiza la tumba de San Pablo. Aunque muy alejada del centro de la ciudad, merece la pena visitar esta basílica declarada Patrimonio de la Humanidad.

Basílica de San Sebastián Extramuros

La ruta de las siete iglesias de Roma finaliza en San Sebastián Extramuros. No obstante, el Papa Juan Pablo II, durante el Año Jubilar del 2000, decidió sustituirla por el Santuario de Nuestra Señora del Divino Amor, ubicado a 20 kilómetros del centro urbano, pero la tradición de San Felipe Neri continúa decantándose por San Sebastián Extramuros. Se trata de un sencillo templo que ha sido reconstruido en varias ocasiones por los ataques ha ido recibiendo a lo largo de su historia, siendo su última restauración del siglo XVII. Desde el punto de vista religioso, su importancia radica en que alberga los restos del mártir Sebastián y una piedra en la que, según la leyenda, se encuentran estampadas las huellas de los pies de Jesús.

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