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Qué hacer en Menorca si llueve: 10 visitas culturales alternativas al sol y la playa
Qué hacer en Menorca si llueve: 10 visitas culturales alternativas al sol y la playa
AIRE MEDITERRÁNEO

Qué hacer en Menorca si llueve: 10 visitas culturales alternativas al sol y la playa

Descubre todo lo que tienes que ver en Menorca, una de las islas más mágicas del Mediterráneo que atesora importantes monumentos de la Prehistoria, entre otros secretos.

Jorge del Caz Martín

En el viejo mar Mediterráneo sobreviven auténticos paraísos en los que podemos conseguir alejarnos de la rutina diaria del trabajo y abstraernos del mundo. Uno de estos rincones es Menorca, en donde las playas paradisíacas son el principal motivo que atrae a todos los turistas, especialmente a aquellos que quieren evitar las grandes aglomeraciones que se producen en otras zonas del litoral mediterráneo, como la costa valenciana.

Playa de MahónPlaya de Mahón

Que Menorca sea un santuario de peregrinación para muchos viajeros que buscan calma y sosiego no es casual, ya que es una isla por la que siempre se han interesado varios pueblos europeos, dejando cada uno de ellos una importante huella cultural en su ambiente. En concreto, este legado se aprecia en los diferentes monumentos que cada una de ellos construyeron, la viva imagen del histórico pasado de Menorca. Si estás planeando una escapada, tienes que reservar tiempo para conocer la cara más cultural de la isla, destacando los planes que te proponemos a continuación, porque no todo es tumbarse al sol para disfrutar de sus múltiples calas y playas.

Mahón

Las visitas culturales empiezan siempre por Mahón, ya que es la capital de Menorca. A pesar de ello, muchos turistas se sorprenden mucho más con otros atractivos turísticos de la isla, ya que en esta ciudad no hay demasiado para ver, aunque es perfecta para disfrutar de sus calles y comercios, en los que puedes comprar algún souvenir para recordar el viaje. No obstante, de Mahón no hay que perderse la Fortaleza de la Mora, que fue construida en el siglo XIX por los españoles para defenderse de una posible invasión británica, al haber sido los ingleses habitantes también de la isla. Lo más recomendable es visitarla de forma guiada, ya que si no se hace muy aburrido.

Ciudadela

La otra ciudad de Menorca es Ciudadela, que cuenta con mucho más encanto que Mahón. Paseando por su pintoresco casco histórico se descubre la Catedral de Menorca, una obra de estilo gótico que se levantó sobre la antigua mezquita de la isla y a la que es interesante acceder para observar su arquitectura. También destaca la visita al Castillo de San Nicolás, del siglo XVIII, y a las numerosas plazas que se reparten por sus estrellas calles, como la del Borne, Esplanada o Ses Voltes, perfectas para un alto en el camino, tomar una cerveza o comprar alguna postal en alguna de sus tiendecitas.

La CiudadelaLa Ciudadela

La jornada en Ciudadela debe incluir una parada gastronómica para disfrutar cerca de su espectacular puerto de la famosa caldereta de langosta, el plato estrella de la cocina menorquina. Los restaurantes de esta zona son perfectos para tomar una ración de esta deliciosa receta con auténtico sabor a mar, aunque es en el pueblo de Fornells donde mejor la preparan, al norte de la isla.

Naveta des Tudons

Algunos expertos y estudiosos citan la Naveta des Tudons como el edificio más antiguo de todo el continente europeo. Con esta afirmación, es imposible no acercarse para hacerle una visita. Se trata de un monumento funerario que se debió de levantar sobre el 1000 a.C., utilizado por la civilización talayótica de la isla, presente también en la vecina Mallorca. Su nombre hace referencia a que tiene forma invertida de naveta o embarcación, y lo más sorprendente de todo es que para su construcción no se empleó cemento, por lo que todas las piedras están encajadas como si de un puzzle se tratara. Este recurso cultural menorquín no es gratuito, teniendo que pagar una entrada simbólica para entrar al recinto en el que se encuentra, pero merece la pena por contemplarlo de cerca.

Naveta d'es TudonsNaveta d'es Tudons

Poblados prehistóricos talayóticos

Como hemos dicho, Menorca siempre ha estado habitada. Hace cuatro milenios, la cultura talayótica se asentó en esta formación en mitad del Mediterráneo, habiéndose descubierto numerosos poblados prehistóricos por diferentes partes de la isla en los que es posible conectar con las raíces de la creación humana imaginando cómo sería la vida de aquellos primeros menorquines. Destacan el Poblado de Torre d'en Galmése, con un centro de interpretación y el más importante de todos, el de Talatí de Dalt, que estuvo habitado hasta la conquista romana, y el de Torralba d'en Salord, cuya taula es la más fotografiada de toda la isla. Estos tres recintos son suficientes para entender la cultura talayótica, aunque hay otros que también se pueden visitar si hay más ganas de Prehistoria, como Trepucó y Torretrencada.

Binibèquer

Uno de los puntos por los que prácticamente todos los visitantes de la isla pasan en algún momento de sus vacaciones es Binibèquer. Se trata de un pueblecito de pescadores que mantiene intacto su espíritu y donde se respira auténtica calma. De hecho, paseando por sus estrechas calles, en las que se atraviesan sus casas de color blanco, se pueden llegar a leer carteles en los que se ruega mantener el silencio. La autenticidad del lugar hace pensar a muchos turistas que es un pueblo recreado, pero no es así, siendo aquí donde reside su magia. Aunque fuera construido en el siglo XX a imitación de los antiguos poblados de pescadores, merece la pena visitarlo y llevar la cámara para inmortalizar cada uno de sus rincones.

BinibèquerBinibèquer

Torre de Fornells

Otra de las visitas culturales que os proponemos es la Torre de Fornells. Fue construida a principios del siglo XIX por parte de los ingleses, a fin de tratar de defender el puerto de Fornells y evitar una posible ocupación o invasión española. Se trata de la torre más grande de toda la isla y presenta una fisionomía similar a la de un torreón de un castillo. Aunque hay que pagar para entrar a su interior, no siendo demasiado costosa la entrada, es poco recomendable, ya que no merece la pena. La única motivación que tienen los turistas es subir hasta la terraza, desde donde se observan unas vistas maravillosas de la coste norte de la isla.

Monte Toro

Para descubrir naturaleza y cultura hay que pasar por el Monte Toro, el punto más alto de Menorca y ubicado en el centro de su geografía, en concreto en Es Mercadal. Nadie se resiste a la panorámica que se contempla desde aquí, sobre todo en los días claros de verano, cuando se puede llegar a divisar el contorno de toda la isla, la bahía de Fornells y, con un poco de suerte, hasta la vecina Mallorca.

Entrada al monasterio de Monte ToroEntrada al monasterio de Monte Toro

En la cima se encuentra el Santuario de la Virgen de Monte Toro, patrona de Menorca, que fue construido en el siglo XVII en estilo gótico, siendo el acceso al interior de la iglesia gratuito, estando regentado por monjas de clausura. Junto a este edificio, también se encuentra una tienda de recuerdos y souvenirs y un restaurante, siendo los únicos establecimientos que hay en la montaña, cuyo reducido tamaño hace que nadie se pierda por ella.

Faro de Favàritx

Uno de los rincones más románticos de la isla es el Faro de Favàritx, uno de los más bonitos de todo el archipiélago balear. Rodeado de un ambiente repleto de acantilados y rocas de color grisáceo que recuerdan al paisaje lunar, está situado al noroeste de Menorca y su banda negra es su marca de expresión. La luz que proyecta se puede ver a 16 millas de tierra firme, guiando a todos los barcos que se acercan hasta la costa menorquina.

Faro de FavàritxFaro de Favàritx

El mejor momento del día para visitar el Cabo de Favàritxy su faro es al atardecer, ya que se crea una postal realmente mágica con la salida de la luna de fondo, una imagen que muchos fotógrafos profesionales tratan de captar, especialmente en verano.

S'Albufera des Grau

En 1993, la UNESCO declaró Menorca como Reserva de la Biosfera. La riqueza marítima y terrestre de la isla hizo posible que se hiciera con este título de protección, pudiendo observar parte de este tesoro en el Parque Natural de S'Albufera des Grau, que ocupa algo más de 5.000 hectáreas y el el núcleo neurálgico de toda la reserva insular. Está situado al norte y la visita comienza desde el Centro de Recepción Rodríguez Femenias, donde se facilita toda la información necesaria para no perderse ningún detalle, así como las diferentes rutas que se pueden seguir para recorrer todo el paraje. Las aves rapaces y acuáticas conviven al mismo tiempo en un ecosistema formado a base de humedales. La visita a S'Albufera des Grau es imprescindible para los amantes del senderismo, aunque todo el mundo debería de hacerla.

Cova d'en XoroiCova d'en Xoroi

Cova d'en Xoroi

Aunque acercarse a la Cova d'en Xoroi no es hacer una visita cultural como tal, lo cierto es que no podía faltar en esta lista de planes alternativos al turismo de sol y playa. Se trata seguramente del rincón más visitado de Menorca, y es que nadie se quiere perder el atardecer desde aquí, una de las cosas imprescindibles que hay que hacer y vivir en este paraíso del mar Mediterráneo. Situada en Cala en Porter, es un conjunto de miradores suspendidos sobre el acantilado en el que se encuentra la cueva, en cuyo interior se ubica un bar que durante el día sirve relajantes bebidas y por la noche se transforma en la discoteca más increíble de la isla. La Cova d'en Xoroi es el cierre perfecto para tu viaje a Menorca.

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