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Qué ver en Caldas de Reis, un punto clave en el Camino de Santiago portugués
Qué ver en Caldas de Reis, un punto clave en el Camino de Santiago portugués
PUEBLO CON HISTORIA

Qué ver en Caldas de Reis, un punto clave en el Camino de Santiago portugués

Llamado 'Aquae Celenae' por los romanos y renombrado posteriormente por ser cuna de reyes, este pueblo de Pontevedra es todo un referente del termalismo y un museo viviente del románico.

Juan Salgado

La ruta portuguesa del Camino de Santiago se extiende desde Tui hasta la misma capital de Galicia a lo largo de más de 100 kilómetros en los que los peregrinos disfrutan de la belleza y singularidad de muchos pueblos y ciudades. No obstante, hay uno de esos pueblos, a medio camino entre Pontevedra y Padrón, que desde siempre ha gozado de gran interés por su alto valor histórico, arquitectónico y gastronómico. Se trata del municipio de Caldas de Reis.

Sus orígenes se remontan al periodo castreño prerromano, teniendo como primeros pobladores a los cilenos. Un pueblo que sería posteriormente sometido por los romanos, quienes dieron al municipio su primer nombre: 'Aquae Celenae' (traducido como pueblo de las aguas cilenas o calientes). Con el tiempo, en la Alta Edad Media, llegaría a ser Sede Episcopal y en el siglo XII la Reina Urraca I de León hizo construir allí una torre defensiva donde se alojó largas temporadas y donde nació su hijo: el futuro Rey Alfonso VII. A partir de estas ilustres efemérides, el pueblo pasó a ser conocido como 'Caldas de Rex' y este topónimo acabaría denominando en el actual Caldas de Reis.

La torre de la Reina Doña Urraca poco antes de ser derruidaLa torre de la Reina Doña Urraca poco antes de ser derruida

Mucha es la historia que acumula este pueblo pontevedrés que ejerce de capital comarcal y que se encuentra regado por las aguas del río Umia. Se constituye así en una parada obligada para peregrinos y turistas, pero... ¿qué ofrece Caldas de Reis a sus visitantes? ¡Continúa leyendo y lo descubrirás!

Lugar referente en termalismo

Desde sus mismos orígenes, Caldas de Reis ha estado siempre estrechamente vinculado al manantial de aguas termales que se ubica en pleno pueblo. De hecho, el término "caldas" proviene del latín y su significado es el de aguas calientes. Con ello se constata cómo ya durante el periodo romano se supo valorar estas aguas cuyo nacimiento asociaban a la divinidad primitiva Edovio (tal y como se pudo comprobar en unas tallas de piedra descubiertas en 1798).

Este rasgo distintivo convierte a la localidad pontevedresa en uno de los principales referentes del termalismo en Galicia, ya que sus aguas entran dentro de la categoría de aguas sulguradas cloruro-sódicas hipertermales: unas de las más beneficiosas por sus propiedades medicinales para afecciones respiratorias, reumáticas y, sobre todo, dermatológicas. Es por ello por lo que desde hace siglos gente de muy diferentes procedencias recala en Caldas de Reis para intentar sanar sus dolencias.

Fuente de 'As Burgas', en pleno centro del puebloFuente de 'As Burgas', en pleno centro del pueblo

Uno de los principales puntos en su ruta termal es la fuente ubicada en pleno centro del pueblo (Calle Laureano Salgado), a la que se conoce como fuente de 'As Burgas'. Construida por el ayuntamiento en 1881 conforme al estilo arquitectónico neoclásico, se trata de un pequeño enclave cuyo rasgo distintivo son las dos cabezas de león de donde brota el agua a más de 50 grados de temperatura. Es de acceso libre y público, por lo que mucha gente no duda en acercarse a realizar allí mismo sus curas hidropínicas (toma de agua por vía oral).

Cerca de la fuente se sitúa un lavadero de piedra abastecido por el mismo manantial, aunque sin duda los otros dos principales puntos de la ruta termal son los dos balnearios de la localidad: el Balneario Acuña y el Balneario Dávila. Ambos se encuentran situados a cada una de las orillas del río Umia y son dos de los edificios más característicos del urbanismo caldense: el primero por su gran galería colgante y el segundo por su inigualable cañaveral de bambú. En su interior, los clientes encontrarán unos de los mejores servicios termales de Galicia.

El puente de Bermaña: testigo del pasado romano del pueblo

Una de las construcciones más antiguas de Caldas de Reis es el puente romano que cruza el río Bermaña. Fue construido en el siglo XVI partiendo del original de la época romana (datado en el siglo I d.C.) y a día de hoy todavía resulta complicado para historiadores y lugareños determinar qué partes se corresponden al original y cuáles a la reconstrucción medieval. En cualquier caso, se constituye como uno de los principales monumentos del pueblo.

Estructuralmente se compone a base de sillería granítica con tres arco de medio punto, tragamares de forma triangular y petril de piedra. Todavía conserva restos del pavimento antiguo y sin duda lo que más llama la atención de todo el monumento es el típico cruceiro gallego que se sitúa justo en uno de los laterales centrales del puente y que fue añadido a la construcción original entre el siglo XVI y XVII.

Puente romano sobre el río BermañaPuente romano sobre el río Bermaña

Se cuentan por miles las personas que lo atraviesan diariamente desde hace siglos, puesto que este puente no solo une el centro del pueblo con el barrio de San Roque, sino que también es uno de los tramos del Camino de Santiago portugués. Aún así, pese a toda esta afluencia de transeúntes, permanece prácticamente intacto y su aspecto luce igual que en su versión original.

El entorno que rodea este monumento se ve complementado además por una fuente de 1861 situada a pocos metros de él, en lo que se conoce como Campo de la Torre: lugar donde se erigió en XII una torre defensiva perteneciente a la Reina Doña Urraca de Castilla y que a finales del siglo XIX sería derruida para construir la iglesia parroquial de Santo Tomás. Sin duda, siglos de historia materializados en muy pocos metros cuadrados.

Un jardín botánico internacional

Los amantes de la botánica y la jardinería estarán de suerte si visitan Caldas de Reis, puesto que en pleno centro del pueblo se erige uno de los espacios verdes más importantes de la provincia: un jardín botánico declarado en 1962 como "Paraje Pintoresco y Jardín Histórico" y que en la actualidad es considerado "Bien de Interés Cultural" por la Xunta de Galicia, aparte de albergar especies incluidas en el 'Catálogo Gallego de Árboles Singulares'.

Su diseño data del siglo XIX, cuando la villa caldense vivió su mayor época de crecimiento y expansión auspiciada por el auge del comercio. El proyecto culminó en 1863 y lo que se puede visitar hoy en día es exactamente lo mismo que entonces: un conjunto sin igual de centenares de especies (entre árboles, arbustos y plantas herbáceas) de los cinco continentes perfectamente identificadas y catalogadas y reunidas en una superficie de casi 20.000 metros cuadrados.

Carballeira anexa al jardín botánicoCarballeira anexa al jardín botánico

Las especies más destacados, aparte de las comunes como los rodendros y las azaleas, los eucaliptos del siglo XIX, son: eucaliptos del siglo XIX, magnolias grandinfloras, criptomerias, plátanos de sombra, tilos, tuliperos de Virginia, casuarinas con hoja de equiseto, cedros del Líbano y del Atlas, tuyas gigantes, un campecíparis de Lawson y una paulownia imperial.

En definitiva, un catálogo sin igual en toda la provincia de Pontevedra y que se ve complementado además por una carballeira (lo que en castellano se conoce como robledal) con multitud de ejemplares centenarios de este árbol típicamente gallego, dispuestos de manera lineal y perpendicular al río Umia que transcurre por su lateral. Eso sí, con el suficiente hueco entre medias para albergar escenarios tan importantes como el Festival Portamérica, que desde 2018 tiene lugar en este espacio inigualable.

Dos iglesias con mucha historia

El puente sobre el río Bermaña no es el único monumento histórico de Caldas de Reis, sino que en pleno centro del pueblo se pueden encontrar dos templos religiosos de estilos arquitectónicos muy diferentes entre sí pero ambos con un alto valor artístico. Se trata de las iglesias parroquiales de Santa María y de Santo Tomás Becket.

La iglesia de Santa María, ubicada justo en la entrada del pueblo, es uno de los principales exponentes del arte románico en Galicia. Aunque en realidad sus orígenes se remontan a un tiempo mucho anterior: según las crónicas, hubo un templo primitivo que fue destruido por Almanzor en torno al año 1000. Sobre los restos que quedaron se construyó la iglesia que se puede contemplar hoy en día y que combina numerosos estilos.

Vista lateral de la iglesia de Santa MaríaVista lateral de la iglesia de Santa María

La parte más antigua la constituye un ábside rectangular rematado en testero plano con contrafuertes laterales y decorado con canecillos historiados de motivos animales y antropomórficos. A continuación, en el siglo XII, se construyó la portada principal siguiendo los preceptos del estilo románico: está formada por dos arquivoltas de medio punto y un tímpano en el que destaca la escultura de un cordero sosteniendo una cruz con sus patas delanteras. Esto último es una de las típicas representaciones del "Agnus Dei" del románico gallego y sin duda la pieza más destacable del conjunto arquitectónico.

Con el tiempo se irían añadiendo más elementos a la iglesia, como las dos capillas laterales (una dedicada a San Diego y construida en el siglo XVII y otra dedicada a la Virgen del Carmen y construida en el siglo XVIII) y dos baldaquinos ojivales en el muro norte que, según algunos historiadores, podrían representar las naves de Cristóbal Colón y el escudo de los Reyes Católicos.

Fachada de la iglesia de Santo Tomás BecketFachada de la iglesia de Santo Tomás Becket

En lo que respecta a la iglesia de Santo Tomás Becket, su construcción es mucho más reciente (1890-1894) pero alberga en su historia varias curiosidades. La principal es su propia denominación en honor a Santo Tomás de Canterbury, quien según la leyenda pasó por Caldas de Reis en el año 1170 mientras realizaba el Camino de Santiago. De hecho, esta iglesia parroquial es el único templo gallego dedicado al santo inglés.

La segunda curiosidad es que fue construida con las piedras de la antigua Torre de Doña Urraca una vez derruida. Fruto de la inconsciencia histórico-artística o de otras motivaciones a día de hoy desconocidas, los caldenses decidieron tirar abajo la construcción medieval y construir este templo en el que todavía se pueden contemplar, intactos y en su forma original, algunos sillares y ventanas de la vieja torre.

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