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La Silla de Felipe II: ruta natural para disfrutar de impresionantes vistas de El Escorial
La Silla de Felipe II: ruta natural para disfrutar de impresionantes vistas de El Escorial
SIERRA DE GUADARRAMA

La Silla de Felipe II: ruta natural para disfrutar de impresionantes vistas de El Escorial

El Escorial esconde una preciosa ruta que termina en un lugar lleno de magia que cuenta con una vista fabulosa.

San Lorenzo de El Escorial es parada obligada para aquellos amantes del arte, de la historia y de la cultura. Situado a los pies del Monte Abantos, en la Sierra de Guadarrama, se encuentra a menos de 60 kilómetros al noroeste de Madrid y tiene buena combinación con Cercanías y con la línea 661 de autobús, que conecta el intercambiador de Moncloa con el municipio madrileño. Por supuesto está el coche, que sin duda es la forma más rápida de llegar hasta allí.

El Escorial es parada obligada para aquellos amantes del arteEl Escorial es parada obligada para aquellos amantes del arte

Evidentemente, la mayor parte de los viajeros que se acercan hasta San Lorenzo de El Escorial lo hacen para contemplar con con sus propios ojos una de las maravillas que esconde el patrimonio español. Se trata del monasterio de San Lorenzo de El Escorial, una joya arquitectónica de estilo herreriano que fue construida entre 1563 y 1584 por orden del Rey Felipe II. El segundo monarca de la Casa de Austria ordeno que se erigiera sobre la ladera meridional del Monte Abantos este espectacular complejo que cuenta con un palacio real, una basílica, una biblioteca, un colegio, un monasterio y un panteón.

Además de querer conmemorar la victoria de España sobre Francia en la batalla de San Quintín, efemeride ocurrida el 10 de agosto de 1557, día de San Lorenzo, Felipe II buscaba cumplir la voluntad de su padre, el Emperador Carlos V, que deseaba descansar para la eternidad en un panteón creado para dinastía Austria, llegada a la Corona de España por el matrimonio de Juana de Castilla y Aragón con Felipe el Hermoso.

El Jardín de los Frailes en El EscorialEl Jardín de los Frailes en El Escorial

Este inmenso complejo regio perteneciente a Patrimonio Nacional bien merece una visita en la que pararse por todos los lugares de interés. Su austera construcción impresiona por su magnitud, pero llama más la atención el prodigiosa arte que cuelga de sus muros. Pero El Escorial ofrece más, y aparte de conocer el Monasterio, o de acercarse a la Casita del Príncipe y la Casita del Infante, es imprescindible admirar la naturaleza que envuelve la bella localidad madrileña, pasear entre sus árboles y disfrutar de algo más que de edificios, por muy bellos que estos sean.

La leyenda de la Silla de Felipe II

Aunque el mirador de Abantos ofrece una agradable vista sobre el Real Sitio, es quizás más recomendable realizar una ruta hacia la silla de Felipe II. El camino comienza junto al Monasterio de El Escorial y prosigue por el Paseo Carlos III, dejando a un lado el Parque Adolfo Suárez y al otro el hermoso Jardín de los Frailes, desde el que se obtiene una magnífica vista con la que se alcanza a ver incluso el parque empresarial Cuatro Torres Business Area. Al llegar a la abertura del muro, adornada con dos columnas a cada lado, es momento de tomar una senda que lleva al Bosque de la Herrería, un bonito paseo entre árboles que en primavera y otoño es especial bonito.

Un bonito paseo entre árbolesUn bonito paseo entre árboles

Tras cruzar la carretera se accede al Bosque de la Herrería, y a un lado aparece la Ermita Nuestra Señora de la Herrería, cuya veneración data de los tiempos de la reconquista. El camino es más interesante campo a través, y entre árboles y pedruscos no hay pérdida gracias a las señales que si saben interpretarse, indican por dónde se debe ir. La ascensión no es para todos los públicos, pero lo que se encuentra al llegar a la cima es impresionante.

Quien no esté tan en forma puede optar por subir con cuidado por la carretera o apostar por un vehículo. Lo importante es llegar para admirar la mágica vista que se tiene no solo de la Sierra de Guadarrama, de sus altas montañas y su verde y frondosa vegetación, sino también de San Lorenzo de El Escorial y del Real Sitio, ese complejo palaciego con forma de parrilla que Felipe II ideó en recuerdo a San Lorenzo, uno de los mártires más importantes y venerados.

La mágica vista que se tiene no solo de la Sierra de GuadarramaLa mágica vista que se tiene no solo de la Sierra de Guadarrama

¿Por qué este lugar se llama la Silla de Felipe II? Nada más llegar se entiende perfectamente al contemplar la forma que tiene la piedra. Cuenta la leyenda que ese lugar se adaptó para que el segundo y último de los Austrias mayores pudiera seguir las obras del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial durante los 21 años que duraron, sin embargo, no es más que un mito. Lo cierto es que aunque la vista es espectacular, desde allí no se aprecian los detalles, así que aunque es posible que subiera a la zona en alguna ocasión, eso no le convierte en la Silla de Felipe II.

De todos modos, como historia es interesante, aunque la verdad se inclina del lado de la historiadora Alicia Canto, que destaca que este rincón de granito era un altar vetón, pueblo celta que vivió en esta zona hasta la llegada de los romanos. Se trataría de un lugar mágico para los vetones que fue modificado siglos después de la construcción de El Escorial y que por eso tiene esa forma perfecta de silla con brazos. Las escaleras también fueron creadas en tiempos recientes. ¿Cuándo surgió la leyenda? Al menos en 1925, cuando fue emitido un billete de 100 pesetas que en su parte trasera reproducía un cuadro de Luis Álvarez Catalá en el que se representaba al Monarca en este espacio tomando asiento. No ocurrió, pero Felipe II y su falsa silla han dado nombre a este espléndido paraje.

La Silla de Felipe II es un excelente plan que recarga de energíaLa Silla de Felipe II es un excelente plan que recarga de energía

Cuando ya está todo visto y se decide volver, una vez más toca disfrutar del Bosque de la Herrería, que cuenta con castaños robles y otros árboles que hacen más cautivadora la ruta. Además, existen merenderos en los que descansar y disfrutar de una comida o merienda con la familia o los amigos. Sin duda, pasear por el Bosque de la Herrería y visitar la Silla de Felipe II es un excelente plan que recarga de energía, hace conectar con la naturaleza y encima se encuentra a dos pasos de Madrid, siendo una opción estupenda para completar el día tras visitar el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

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